El Sol apenas despierta y los encuentra ya en el agua, eso claro, si el lirio lo permite. Siete días a la semana llegan a la laguna de Zapotlán los pescadores de la cooperativa Puerta a la Laguna del municipio de Gómez Farías. Este vaso lacustre carga con 20 años de memorias de trabajo, esfuerzo e incluso algunas vidas de este pequeño grupo de pescadores. De entre el tule salen pequeñas barcas, que con el chapaleo de largas varas de pino o remos surcan las aguas calmas en busca del sustento diario. Han recorrido tantas veces la laguna que conocen bien los mejores lugares para tender sus redes, las cuales dejaron el día anterior para que los peces caigan en ellas. Su primera labor es encontrarlas, esperar que los manchones de lirio invasivo (ese que por días no los deja entrar a pescar) no se las haya llevado. Con los recuerdos de tiempos mejores, cuando sacaban un promedio diario de 60 kilos de pescado por cada uno, 12 de los 25 integrantes de esta cooperativa se aferran y luchan por un estilo de vida que se ve amenazado por el imparable crecimiento del lirio acuático.